Ricardo Sánchez. Como sabéis, a principios del mes de agosto, tuvimos ocasión de asistir al curso de música que se realizó en Arija. Aunque no dispuse de mucho tiempo libre, aproveché, en algún momento, mientras se impartían las clases, para recorrer unos cuantos kilómetros, en bicicleta, por las tranquilos caminos y carreteras de esa zona del norte de Burgos. Ni que decir tiene que, acostumbrado a circular por las calles de Barcelona, aquellos parajes resultan ser un auténtico paraíso.